Ya casi es 27 de diciembre...Bogotá tenía un sol envidiable, como sólo pueden ser los soles de aquí. Pero esa fue la noche a la que más le temí del 2014...
Cuaderno literario de prosemas, crónicas, anotaciones y textos sobre amores, fracasos, sueños y el vicio de mirar hacia el pasado. 2008 © Sucio Sofá MOE. Todos los Derechos Reservados
Analogías
- "Versos" (1)
- Amores y sucidad (1)
- Amores y suciedad (53)
- Analogías (16)
- Arte y música MOE (1)
- El pasado (10)
- Películas y libros (17)
- Poesía e intentos de poesía (1)
lunes, 21 de diciembre de 2015
martes, 29 de septiembre de 2015
Intentos de poesía
El túnel
El vapor de mi respiración no fue tinta
escribí con los ojos en la extensa superficie de los valles de Orlando via Tampa...
donde te miré a los ojos en venados paranoicos y preciosos
en lagos embarrados y en gigantescas vallas publicitarias
El sol voyerista, observando cómo te acariciaba en el más allá, se expandió abusivo junto con nubes débiles para pactar mi destino.
Yo hice la noche cerrando los ojos con una sonrisa valiente
inventé un abrazo para retenerte en esta vida, no en la otra...
y el temor quedó sedado en ese estado de nirvana
hasta cuando desperté en el lugar donde respiras, pero ya no estabas...
Formas de reloj alarma
Son fantasmas si esperan en la puerta de la vigilia
nuestro descenso de los sueños,
y el ego al que no le corresponde ese estado difuso de la
conciencia
se pierde del momento en el que esos seres
nos obligan a quererlos de nuevo
a leer sus nombres en su frente
a clausurar un día que ni a la madrugada besó
Estorbo
El invierno no sabrá qué hacer con tus cenizas
Volverán a mí y no sabré hacer más que lo de siempre:
Volverlas algodón para una almohada
Para el ritual onírico que fue país
Ese donde el espacio se encogió para recibir los besos
expatriados por la realidad…
Ese en donde vivimos con tu primavera y con mi trópico …
Donde se sembraron y crecieron enfermas las bases de nuestro
amor
Espía
De la pared borré nuestro espacio, nuestro amor perdido
Solo queda escarbar, picar el ladrillo
Y cuando mi corazón pueda ver con claridad a través del
orificio
Querré ver cómo la amas con las luces apagadas
Y así finalmente poder descansar en mi melancolía….
2010
No olvides que..
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Yo no te amarré
te amarró la duda de cómo habría sido perderte en mi corazón
A LA DERIVA
Por: Amparo Osorio
Hubo un instante de pavor
en el que el tiempo del nunca se detuvo
y el jamás devolvió sus manecillas
hasta el reloj de agua
de los ojos.
Antes iba el amor
alto, subiendo
pero entraron rapaces
las mentirosas águilas nocturnas
y entonces:
el olvido
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Caja de música
Por Odette Alonso
Por: Amparo Osorio
Hubo un instante de pavor
en el que el tiempo del nunca se detuvo
y el jamás devolvió sus manecillas
hasta el reloj de agua
de los ojos.
Antes iba el amor
alto, subiendo
pero entraron rapaces
las mentirosas águilas nocturnas
y entonces:
el olvido
--------
Caja de música
Por Odette Alonso
Alza la tapa.
Escucha.
La música será como un alivio
como un bálsamo azul
como un portazo y luego este silencio.
Los amigos se fueron
perdieron el camino y los recuerdos.
Sólo queda esa música.
Alza la tapa y oye.
Piensa que ellos han vuelto y empujarán la puerta
que traen los rones viejos y la inconformidad
que bailarán de nuevo aquella melodía
aunque no sea igual
aunque no lleguen nunca
aunque alces la tapa y no suene la música.
Escucha.
La música será como un alivio
como un bálsamo azul
como un portazo y luego este silencio.
Los amigos se fueron
perdieron el camino y los recuerdos.
Sólo queda esa música.
Alza la tapa y oye.
Piensa que ellos han vuelto y empujarán la puerta
que traen los rones viejos y la inconformidad
que bailarán de nuevo aquella melodía
aunque no sea igual
aunque no lleguen nunca
aunque alces la tapa y no suene la música.
---- José Vicente Guzmán es un señor que agregué a Facebook al azar, sin saber que sus poemas se iban a convertir en algo necesario para mi. Hoy tuve que decirle que los amaba con locura.
"El único amor
Y de todos
los que te amamos en silencio,
soy el único que se vuelve a enamorar de ti
cada noche,
cada día para siempre." JVG
Etiquetas:
Poesía e intentos de poesía
domingo, 15 de febrero de 2015
El vapor que sale de la taza roja de café
Me acuerdo cuando no sabía dónde estaba, si aquí o allá, lo cierto es que cuando alguien ocupa mis pensamientos es un robo y un robo merecido, porque es como el que se deja hacer charla amistosa de un sujeto sospechoso en la calle y de repente ya no hay nada, ni billetera, ni celular . Los ladrillos que uno pega sobre la nada, sobre ideas platónicas son sólidos porque se mantienen por esos robos.
Soy atrevida e irresponsable...Me pongo una venda en los ojos. Para revelarse hay que adaptarse a la realidad, incluso, más que la gente que es feliz trabajando diez horas diarias para pagar un arriendo, ir a cine y a Sopó a comer fresas con crema los fines de semana. Los amores o más específicamente, el amor que se forma mayoritariamente a partir de la imaginación deja vacíos inexplicables. El psiquiatra le da a uno Prozac, la Organización Mundial de la Salud es la responsable y la única que tiene el aval de meterle mano a nuestro cuerpo.. Lo curioso es que se olvidan que bastantes cosas nos diferencian de una rata de laboratorio con la que fabrican sus drogas legales.
Hay algo hermoso de todo esto y es cuando siento que puedo domesticar mis órganos. Eso pasó con mi hígado, en cierto modo sentía que había una conexión con el y mi mente. Una vez alguien me dijo "por qué en algunas droguerías venden cerveza?" es una pregunta inocente pero no deja de ser tonta, es simplemente una droga más y la más sorprendente de todas.
¿Qué pasa cuando hablan del tiempo y del futuro? Una amiga me mostró una frase: 'I believe love is always eternal. Even if eternity is only five minutes.' pero siempre miramos la eternidad como si fuera lineal e incalculable... Si fuera consciente de esa frase tendría el lujo de decir que he tenido muchas eternidades. Hay gente tan inconsciente y triste que no sabe cuál es la diferencia entre un recuerdo y una ilusión. Podría pensar que el problema no es de tiempo sino de figura; queremos la eternidad social con un mismo objeto de deseo. En Capurganá viví una eternidad de media hora. El sol brillaba fuerte, cerveza barata y yo estuve en el mar durante muchos minutos, pero era consciente que me iba a ir al otro día y que otros destinos me esperaban. Sin embargo esa consciencia de que me iba no intervino en el sentimiento de eternidad. Quizá la felicidad es muy corta y sucede algunas veces al año. Por favor, no dejarse engañar, no confundir felicidad con tranquilidad y bienestar.
Soy atrevida e irresponsable...Me pongo una venda en los ojos. Para revelarse hay que adaptarse a la realidad, incluso, más que la gente que es feliz trabajando diez horas diarias para pagar un arriendo, ir a cine y a Sopó a comer fresas con crema los fines de semana. Los amores o más específicamente, el amor que se forma mayoritariamente a partir de la imaginación deja vacíos inexplicables. El psiquiatra le da a uno Prozac, la Organización Mundial de la Salud es la responsable y la única que tiene el aval de meterle mano a nuestro cuerpo.. Lo curioso es que se olvidan que bastantes cosas nos diferencian de una rata de laboratorio con la que fabrican sus drogas legales.
Hay algo hermoso de todo esto y es cuando siento que puedo domesticar mis órganos. Eso pasó con mi hígado, en cierto modo sentía que había una conexión con el y mi mente. Una vez alguien me dijo "por qué en algunas droguerías venden cerveza?" es una pregunta inocente pero no deja de ser tonta, es simplemente una droga más y la más sorprendente de todas.
¿Qué pasa cuando hablan del tiempo y del futuro? Una amiga me mostró una frase: 'I believe love is always eternal. Even if eternity is only five minutes.' pero siempre miramos la eternidad como si fuera lineal e incalculable... Si fuera consciente de esa frase tendría el lujo de decir que he tenido muchas eternidades. Hay gente tan inconsciente y triste que no sabe cuál es la diferencia entre un recuerdo y una ilusión. Podría pensar que el problema no es de tiempo sino de figura; queremos la eternidad social con un mismo objeto de deseo. En Capurganá viví una eternidad de media hora. El sol brillaba fuerte, cerveza barata y yo estuve en el mar durante muchos minutos, pero era consciente que me iba a ir al otro día y que otros destinos me esperaban. Sin embargo esa consciencia de que me iba no intervino en el sentimiento de eternidad. Quizá la felicidad es muy corta y sucede algunas veces al año. Por favor, no dejarse engañar, no confundir felicidad con tranquilidad y bienestar.
jueves, 8 de enero de 2015
Sin título
Y sin pensar, aun en las mañanas hay instantes que entre dormida y despierta se me olvida que ya te fuiste, que en realidad estás lejos, como nunca te había sentido... ni siquiera como cuando estabas lejos, como cuando no existías para mi, como ahora, como siempre...
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Hablaba de los fantasmas de la mañana, los que se aparecen en los instantes en que abrimos los ojos, despojados nosotros de todo ego y conciencia. Esos fantasmas aprovechan que acabamos de descender de los sueños para obligarnos a quererlos como antes, para que leamos sus nombres al frente...Sus cenizas son sus fotos, que evitamos, que archivamos, pero que no borramos porque como cenizas, son sagradas. Ellos, como buenos fantasmas, tienen el derecho de rondar por nuestra habitación en los instantes claves donde florece la más hermosa expresión de la melancolía...
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Pocos entienden el vacío que deja alguien que ocupó un espacio sin propiamente haber estado ahí..
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jueves, 21 de agosto de 2014
Cacerías inútiles
Una atarraya invisible que se arroje cada vez que suspiro así... Al ser invisible, ni te darás cuenta que te está cubriendo, pero cuando te percates, será tan inexperta que cuando intentes zafarte, esta no podrá retenerte porque como la dueña, no sabe de amores reales ni de juegos. La atarraya, al igual que la dueña, deja ir a sus víctimas y luego, quieta y encogida espera sus sueños, para así conseguir lo que quiere.
martes, 11 de marzo de 2014
Fragmentos para el corcho de un martes
Amo la guitarra porque todo lo que quiero tocar está en ella...no en mi.
Es como si mis dedos supieran de memoria el camino que da hacía el
espejo en el que debo mirarme al momento de crear o de homenajear.
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Lo
que más me gusta de vivir es dormir porque sueño, siendo el tiempo
presente en el sueño, un regalo, un antojo, el pasado y el futuro, y
todo eso sin la ayuda de los recuerdos ni la imaginación...
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Si te vas a bajar del trono de mi tristeza, asegúrate de no pasar corriendo por el lado de mi felicidad, ya que ella suele quebrarse con más frecuencia que mi tristeza.
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Contar hasta diez o respirar profundo sólo sirve para transformar la rabia en melancolía.
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lunes, 23 de diciembre de 2013
La breve historia de una fundación
Me desperté en el estrecho y lobo sofá de cuero. Los taladros de una construcción aledaña eran insoportables y hacía frío pese al sol. Mis músculos estaban adoloridos y mis pies necesitaban talcos. Todos dormían profundos y las chaquetas cubrian lo poco que podían de nuestros cuerpos. Yo siempre me despertaba de primeras y tenía el privilegio de verlos como ángeles que habían cumplido una vez más con la labor.
Poco a poco todos se fueron despertando contrariados, pero sonrientes y la seriedad de algunos era producto del sueño que aun estaba latente. Los taladros no se detenían y las preguntas acerca de lo que venía eran pocas, pero las miradas y los movimientos corporales decían todo. Pensaba profundamente en mi madre y en la limpieza de su cama cuando despertaba, como si un bebé duermiera todas las noches en ella. Luego, apartando con facilidad esos pensamientos, me dirigí a buscar una cigarrería con uno de mis cómplices.
Entramos a un Carulla, a esos "express" donde ancianas, empleadas del servicio, empleados de oficina o amas de casa, compran pan francés recién sacado del horno, leche, huevos, yogures o o chocoramos. Nosotras nos dirigíamos mecanicamente a la sección de los estantes de botellas de muchos colores. Una caja de dieciocho cervezas para empezar.
Desde hace un año esas mañanas se repetían como si fueran jornadas laborales pero que ejercíamos por amor al arte. Gastabamos, pero no recibíamos ni el doble, ni lo invertido.
El dinero salía de la nada,de los bolsillos escondidos de las chaquetas, o para ser más honesta, de alguna tarjeta de crédito que por chance divino, estaba disponible para mi sucia existencia. Como toda profesión, hay días dificiles; teníams que diseñar estrategias para sacar adelante actividades de no más de 24 horas. Hacíamos cálculos minuciosos en esas secciones mirando con detenimiento precios. La duda habitual de serle fiel al aguardiente o a la cerveza. La resolución, también habitual, de llevar ambas cosas, haciendo precisiones con respecto a las horas de consumo y finalmente, luego de tres o cuatro horas, una última ida al supermercado que nunca, por extrañas razones está pronosticada desde el principio. Esa ida, siempre necesita un aumento de número de cuotas y necesita que el momento de pagar lo asuma el más valiente de nosotros y el más dispuesto a llevar este amor hasta las últimas consecuencias.
En dichas cajas de pago, nuestras miradas mutuas eran de miedo pero una vez con el recibo en la mano el miedo hacía cosquillas ricas, desafiando las noches de domingo y el silencio que emitían los que descanzaban para ir a producir dinero al otro día. Nos subíamos al carro y el acto de abrir las latas, el sonido, el sabor amargo en el paladar, y el inicio de una ordinaria canción era algo que nadie ni nada podía destruir en esos momentos, así nuestras maletas estuvieran en la puerta de nuestras casas.
Desde hace un año esas mañanas se repetían como si fueran jornadas laborales pero que ejercíamos por amor al arte. Gastabamos, pero no recibíamos ni el doble, ni lo invertido.
El dinero salía de la nada,de los bolsillos escondidos de las chaquetas, o para ser más honesta, de alguna tarjeta de crédito que por chance divino, estaba disponible para mi sucia existencia. Como toda profesión, hay días dificiles; teníams que diseñar estrategias para sacar adelante actividades de no más de 24 horas. Hacíamos cálculos minuciosos en esas secciones mirando con detenimiento precios. La duda habitual de serle fiel al aguardiente o a la cerveza. La resolución, también habitual, de llevar ambas cosas, haciendo precisiones con respecto a las horas de consumo y finalmente, luego de tres o cuatro horas, una última ida al supermercado que nunca, por extrañas razones está pronosticada desde el principio. Esa ida, siempre necesita un aumento de número de cuotas y necesita que el momento de pagar lo asuma el más valiente de nosotros y el más dispuesto a llevar este amor hasta las últimas consecuencias.
En dichas cajas de pago, nuestras miradas mutuas eran de miedo pero una vez con el recibo en la mano el miedo hacía cosquillas ricas, desafiando las noches de domingo y el silencio que emitían los que descanzaban para ir a producir dinero al otro día. Nos subíamos al carro y el acto de abrir las latas, el sonido, el sabor amargo en el paladar, y el inicio de una ordinaria canción era algo que nadie ni nada podía destruir en esos momentos, así nuestras maletas estuvieran en la puerta de nuestras casas.
Los instantes en los que orinaba en el pasto eran lo que son los confesionarios para los creyentes. Hay tanto silencio, tanta tranquilidad, tanta oscuridad, estando siempre la certeza de que alguien o algo está esperando a que le cuente lo que me averguenza de mis actos. Los instantes en el baño de mi casa, traian la misma oscuridad, pero la oscuridad de los bombillos apagados. A través de las rejillas de mi cuarto, la luz blanca del lunes martes, miércoles....no traía voces suprafísicas que me escucharan. La única era yo y lo único que yo tenía para mi, eran mis lágrimas (ya sea por la expulsión del licor, o por mi tristeza) y un Acetaminofén.
A su lado conocí los sonidos de su estómago, el color de su vómito, su sudor, sus límites, sus ojos que eran tan serios y tan sinceros, aunque yo esperara palabras para asegurarme de algo que ya estaba claro en el fondo de mi corazón. Cualquier instante entre la miseria etilica era suficiente, siempre y cuando encontrara en su risa la razón definitiva para desafiar a mi propio hogar.
En las horas de descanso, de 7am a 3 pm los días que no se trabajaban, había que luchar con el peso de nuestra profesión: dolor de cabeza, vértigo en algunos casos, depresión y sed excesiva. Aparte de los síntomas físicos y psicológicos, había que lidiar con las preocupaciones de las deudas. Es difícil porque lo que recaudabamos para nuestra felicidad había que cubrirlo, pues quedar en deuda con bancos a espaldas de la familia es para verdaderos acróbatas. En esas horas en el caso mio, recurro a mis libros y por supuesto, al sueño. También eran momentos para discutir sobre la tristeza que nos arrullaba como a bebés, o mejor aun sobre la felicidad que nos esperaba. "Esta vez toca diferido a cuatro cuotas" "voy a pagar incompleto. Igual, los intereses son pequeños". "Pedro me debe una plata, voy a cobrarsela"
Otra mañana, ebria, sin bañarme, fui a recorrer con otro colega un barrio popular al norte de Bogotá. El sol, y el cielo me recordaron a Moscú en las mañanas. Una videorockola con corrientazo estaba abierta. Con poco dinero pudimos beber cuatro cervezas cada uno. Unos obreros con su ropa untada de cemento y barro, que hablaban sobre las preocupaciones de su trabajo nos miraban con seriedad. Yo pedí un almuerzo.. La hija de la dueña del negocio echaba las porciones a los hicopores con esmero. Se habia acabado de bañar y su pelo estaba bien recogido y tenía una camiseta azul con un arcoiris. Su hermano me miraba con curiosidad y respeto y el padre de los niños los afanaba con cariño para recibirme el dinero. Cuando recibí las vueltas, todos en fila me observaban para saber si todo estaba en órden con el dinero.
Pasadas un par de horas empezé a llorar y a despreciar mi existencia. Pensé en la idea de huir de la casa, huir de todo y seguir ejerciendo mi profesión, pero lejos. Mi colega lloró conmigo, nunca supe si por sus problemas o por la angustia de verme llorar (muchos dirán que soy muy convencida para creer que alguien pueda llorar por verme llorar, pero esque el trago afina la intuición). En medio de nuestro llanto ruidoso y de nuestro aspecto poco respectable, los obreros seguían mirando con respeto y al márgen. No me hizo falta ponerme de pie y hablarles, para constatar que con solo el intercambio de miradas, se logró una interacción muy humana en ese pequeño y humilde espacio.
Luego, cansados, ebrios y satisfechos, dormimos largos minutos en el separador de la 154 con séptima. La brisa barría la agresividad del sol en mi cara. Cerraba los ojos confiada de mi entorno. Cuando los entreabria observaba el montallantas de en frente y los árboles del separador que se sacudían armoniosamente. Nos despertamos y seguimos caminando.
Luego, al lado de unas basuras al frente de un importante edificio de oficinas, volvimos a recostarnos. Me tapé la cara con el brazo que en contraste con el sol a una distancia de dos centímetros de mis ojos se veia tan brillante y amarillo que los bellos de mi brazo parecía una especie de bosque intergaláctico. Cerca de las 5:00 pm llegamos a la zona más exclusia de Bogotá sin desodorante,sin ropa limpia, pero con las mismas sonrisas que traíamos dos días antes...En un momento, mi colega me lanzó una mirada de cansancio, de derrota, pero yo con la mia le dije que había que seguir, para llegar lo más lejos posible. Ese día acabó al otro día a las 5 am...y ese día, el que empezó a las 5 am, terminó desangrado en mi corazón.
Un día de septiembre decidimos irnos de Bogotá, y de nuevo no hubo desodorante, agua, ni mucho menos jabón. Un fin de semana más con un sol perfecto. A los pozos azules nadie se puede meter, pero bastaba con sentarnos en una banquita de madera cercana a las aguas bebiendo Ballantines, cerveza, y contandonos episodios dolorosos de nuestro pasado. Las cervezas salían de la generosidad de sus manos. No tenía papel ni lápiz, pero quise intentar describir su cara, su pelo, su cansancio, su sonrisa..Así como pude hacerlo en ese gimnasio de aquel edificio, una de esas noches donde me demostró que efectivamente esa carretera de Estados Unidos era tan eterna entre su corazón y el mio tal como la describí una vez
Los malestares empezaron. No hay nada más doloroso que uno mismo sacando del bolsillo las facturas de las deudas que estorban en la billetera y en el bolsillo, y que duelen no en la cabeza sino en las tripas. Volvimos a Bogotá queriendo encontrar otras razones. Hubo un último fin de semana donde el sol se volvió a rendir ante nosotros hasta el domingo donde yo ya no podía abrir la boca para beber más. A las 6 am vi cansada, y con malestar la paradoja de las 6am y las 6 pm que dice que el cielo es idéntico. Tu me dijiste que nada tenía de sorprendente y nuevo dicha parádoja. Ahora recuerdo que entre más fueras tu, más adoraba tenerte a mi lado. Esa parádoja y el taxista que me amenazó por no haberle pagado la carrera completa esa mañana, cerraron el telón.
El resto de ocasiones se atribuyen a pequeños homenajes a lo que fue dicha fundación.
Adiós 2013....
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